Es una forma de llevar adelante la transformación social, cultural y económica de nuestra sociedad, basada en la reconquista de las tradiciones, el respeto al medio ambiente y las relaciones equitativas de producción, que nos permita convertir nuestros recursos naturales en productos que podamos consumir, distribuir y exportar al mundo entero .
Es darle poder a las comunidades organizadas para que desarrollen las potencialidades agrícolas turísticas, industriales y turísticas de sus regiones.
Es incorporar a las y los compatriotas que hasta ahora habían sido excluidos del sistema educativo, económico y social.
Es construir redes productivas donde todos participemos en igualdad de condiciones y accedamos fácilmente a la tecnología y el conocimiento.
Es en definitiva, transformarnos nosotros mismos para transformar la sociedad.

Valorar adecuadamente el sujeto social, su motivación, formación, compromiso y organización.
Involucrar a los actores en la formulación, planificación y ejecución de los proyectos.
Caracterizar el acervo cultural de la localidad o región, vinculado al arraigo, identidad y sentido de pertenencia.
Focalizar territorialmente el epicentro de la actividad y su red de impacto, que puede partir de un activo, empresa, organización social, institución educativa, entre otros puntos de partida.
Ubicar de la vocación productiva y la construcción de sus sustentabilidad, encadenamiento productivo, etc.
Considerar la sinergia interinstitucional y la concurrencia de planes y programas del Estado.